Este proyecto participó en el concurso de ideas convocado por el Municipio de Quito en el año 2008, con ocasión del cierre definitivo del aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, y su consideración como un nuevo parque urbano.  El proyecto plantea la creación de varias zonas de agua, al rededor de las cuales se desarrollan circulaciones y varias actividades, enmarcadas por un tratamiento del paisaje y selección de especies vegetales según el color y el tiempo de floración.  La integración con la rama urbana viene dada por la prolongación sobre el parque de varias calles en sentido transversal, conformando rellenos y excavaciones que modifican la topografía para jerarquizar zonas, enriquecer las visuales y aprovechar los desalojos de tierra de la ciudad.  Se plantean también varias propuestas de escultura pública de carácter participativo donde el usuario crea una experiencia para sí mismo y para los demás. 
El equipo de diseño estuvo conformado por los arquitectos:
Pedro Calle
Gabriela Segovia
María Luisa Carrera
Francisco Rodríguez
Andrés Aguirre

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